"SOLO" (Vol. I) - Muta Matadero: Y vino el olor, el calor de los animales antes de morir, el frío después de su muerte, los chillidos de los mismos, el ajetreo de la gente yendo y viniendo de un lugar a otro, los carniceros despiezando a los animales, las oficinas con sus contables, los camiones cargando y descargando "¡esto era un matadero!. Y ahora es un cementerio, pero sin cadáveres". Eduardo Nave evoca la historia de un lugar bajo la apariencia de ruina. Su mirada transfiere a la obra un sentido melancólico como expresión de la ausencia. Las paredes decadentes del Matadero revelan la impermanencia de una actividad, el paso del tiempo y la finitud de las cosas. Lo enigmático surge de la contemplación de aquello que alguna vez estuvo ahí y ahora es imposible de reconstruir. El vacío concede al paisaje la dimensión onírica propia de los lugares encantados. La consecuente pérdida de significado invita a la reconstrucción, de ahí la admisión de la ruina como un espacio para la fantasía y la especulación imaginativa. Pero quien dice fantasía e imaginación dice también fantasmas. Las naves desiertas del Matadero están habitadas por fantasmas que son los deseos, los miedos e inquietudes del autor proyectados sobre los vestigios de un pasado. Mireia A. Puigventos + info en www.nophoto.org
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